Brasil: Lo que puede pasar cuando la sociedad civil ocupa el lugar que le corresponde

Regional Planning

Por Carolina Turriago, Asesora Regional Senior de la Red de Sociedad Civil del Movimiento SUN para América Latina.

La « sociedad civil » muchas veces nombrada en los marcos de derechos, en las constituciones políticas, en leyes y decretos, es pocas veces comprendida en toda su magnitud. Tal vez nosotros mismos no nos hemos puesto de acuerdo en su alcance, o no hemos logrado transmitirlo con claridad. Por ello, hay un crisol de comprensiones que van desde las que la circunscriben a agrupaciones u organizaciones formales sin ánimo de lucro cuyo propósito superior son los objetivos de desarrollo humano, hasta la participación individual y espontánea sin ningún tipo de intención consciente que la anteceda.

Sobre el aporte de la sociedad civil, las comprensiones también van desde quienes reconocen su potencial de conocimiento técnico, capacidad de organización, de movilización de recursos, de observancia, de alcance geográfico, de comprensión y conexión con sus poblaciones y de articulación con otros actores, hasta aquellos que lo encasillan en el amorfo mar del activismo. 

La Red de Sociedad Civil de SUN reconoce y promueve la primera comprensión y reconoce la amplitud e importancia de su alcance, que cobra aún más relevancia frente al propósito compartido entre los Estados y la sociedad civil, de lograr que el derecho humano a la alimentación y a la nutrición, sea disfrutado a cabalidad por cada individuo. Y bueno, todo esto para hablar del lugar que ocupa la sociedad civil organizada en Brasil y su papel en este gran campo de la seguridad alimentaria y nutricional.

Como parte de la Red de Sociedad Civil de SUN, la coordinadora de la Alianza de Costa Rica, el coordinador de la Alianza de Ecuador y yo, en calidad de asesora regional para América Latina, fuimos parte de un intercambio con el gobierno de Brasil organizado por el Movimiento SUN, con el apoyo de FIAP y la Unión Europea.

Llegar a este inmenso y diverso país, y encontrar que la discusión sobre la importancia y el aporte de la sociedad civil en la política pública es una discusión zanjada, fue sorprendente. Cómo así, ¿no tenemos que justificar nuestro valor y aporte para que las políticas públicas respondan a las realidades y prioridades de las poblaciones? ¿No tenemos que convencer a nadie en 2 minutos de que tenemos fortaleza técnica para complementar y mejorar los esfuerzos estatales? ¿No tenemos que explicar que, aunque tenemos diferentes roles, no pertenecemos a diferentes orillas? Nos quedamos con nuestro discurso preparado… para nuestra fortuna y asombro, ellos ya lo entendían.

Esa comprensión nos hizo sentirnos valorados y respaldados. Era diáfana para cada funcionario de gobierno de Brasil, en todos los niveles, en todos los ministerios y programas que visitamos: la sociedad civil « hacía parte de la foto ».

Desde la sesión de apertura, el representante del Ministerio de Relaciones Exteriores puso de presente que el Derecho Humano a la Alimentación en Brasil era constitucional, gracias a una propuesta liderada por parte de la sociedad civil. También que el sistema de articulación intersectorial (SISAN) y el programa de alimentación escolar, habían sido promovidos por ésta, y reconoció que esos aportes habían contribuido a que Brasil hubiera salido del Mapa del Hambre » de la FAO. Con mis colegas nos cruzábamos miradas de orgullo. Cada vez teníamos más preguntas en nuestras cabezas: nos inquietaba saber cómo había sido eso posible.

Nos embarcamos en la tarea de escuchar con atención, analizar cada gesto, leer el clima de las conversaciones y llegamos a entender que nada era fortuito y que no se trataba de menciones « de papel ». Hubo un movimiento social, hubo pensamiento colectivo, hubo escucha y diálogo mutuo, hubo argumentos, hubo ciencia, hubo trabajo colegiado, hubo avances, hubo reveses y hubo victorias. Fue un proceso que inició en los años 90, con altas y bajas, pero que incluso en los momentos más difíciles, gracias a la persistencia de la sociedad civil y de funcionarios de gobierno convencidos del valor del proceso, se logró revivir cuando las condiciones lo permitieron.

Actualmente el lugar que ocupa la sociedad civil en la discusión de política pública se ubica en el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional, CONSEA, un órgano asesor de la Presidencia de la República conformado por miembros del gobierno y de la sociedad civil, con una representación de dos terceras partes del total de miembros, con voz y voto. Así como lo leyó…  dos terceras partes del total de miembros, con voz y voto… 

Su papel parte de un proceso anclado en la participación ciudadana en el nivel local, recogido y catalizado por los CONSEA municipales, estaduales y finalmente, por el CONSEA nacional, que refina y transmite propuestas políticas, legislativas y jurídicas que son recibidas, e incluso solicitadas, por el poder ejecutivo en cabeza del despacho presidencial y el Consejo Interministerial (CAISAN), por el poder legislativo y por el poder judicial. Entre otras cosas, tienen la capacidad de recomendar vetos, proponer proyectos de ley y perfeccionamientos de política.

Partiendo del reconocimiento del valor de la sociedad civil y de la convicción de que sus propuestas favorecen la gobernabilidad y la pertinencia de la política pública al conectar a los tres poderes con las demandas y necesidades más legítimas de la población brasileña, el gobierno financia y facilita al CONSEA la logística para la gran consulta nacional que reúne en promedio 3.000 personas cada 4 años, y para las reuniones plenarias periódicas de los miembros del CONSEA nacional, que están distribuidos por todo el país. Este fue otro aspecto para nosotros admirable, pues para la mayoría de las alianzas de sociedad civil de SUN, funcionar o encontrarse entre miembros, es un desafío financiero constante. Pese a ello, persisten 65 alianzas en el mundo con más de 5.000 miembros. De eso podemos sentirnos orgullosos.

Además de quedar gratamente sorprendidos al conocer cómo Brasil valora e integra a la sociedad en los espacios de construcción de política pública, para nosotros hubo un logro inesperado: ver cómo los representantes de los gobiernos de los países SUN que participaron en la visita, empezaron a comprender el papel de la sociedad civil de una manera diferente. En las jornadas de reflexión interna aparecieron con más apertura y naturalidad menciones al aporte de la sociedad civil y preguntas como, ¿cómo aprovechar mejor el potencial de la alianzas e sociedad civil en mi país?, ¿cómo pasar del papel otorgado a la sociedad civil en documentos formales a una acción real?, ¿cómo incorporarlas en las instancias de discusión de política que se están diseñando?, ¿cómo otorgarles además de voz, voto y más espacios de representación? ¡Música para nuestros oídos!

Una cosa es cierta: esa visita nos abrió la mente a todos: representantes de gobiernos, de sociedad civil, del Movimiento SUN y de la cooperación internacional. Encontramos ejemplos de puentes posibles y necesarios para avanzar con más celeridad y certeza en el gran reto común que tenemos. Encontramos que siempre hay vías para complementarnos desde nuestros diferentes roles. Encontramos que podemos, juntos, proteger los logros y mantener los esfuerzos que tanto le convienen a nuestros pueblos. Encontramos que todos necesitamos ayuda mutua. Encontramos que un país de nuestra región puso a la sociedad civil en el lugar que le corresponde, fue exitoso y que podemos aprender de sus aciertos y errores sin tener que cometerlos.